Washington culpa a Teherán de rechazar sus condiciones y se marcha con una «última oferta», mientras Irán denuncia las «exigencias irrazonables» de la Administración Trumpi
Por: Bárbara Puebla Meyniel
12 abr. 2026 – 05:30 Act. 12 abr. 2026 – 12:20
Estados Unidos e Irán cierran sin acuerdo las intensas negociaciones celebradas en Islamabad tras más de 21 horas de contactos al más alto nivel. La delegación de Washington –encabezada por el vicepresidente estadounidense J.D. Vance– ha abandonado la capital paquistaní con una última propuesta sobre la mesa, mientras persisten profundas diferencias en torno al programa nuclear iraní y la reapertura del estrecho de Ormuz.
Vance ha confirmado este domingo el fracaso de las conversaciones, aunque ha destacado que se han producido intercambios «sustanciales» entre ambas comitivas. «La buena noticia es que hemos hablado; la mala es que no hemos llegado a un acuerdo», afirmaba, subrayando que la situación resulta «mucho peor para Irán que para Estados Unidos»
El Debate
La «mejor y última oferta» de Washington
La Administración Trump ha dejado claras sus «líneas rojas», especialmente en lo relativo al compromiso de Teherán de no desarrollar armas nucleares a largo plazo. Este punto continúa siendo el principal escollo en unas negociaciones que, según Vance, no han logrado obtener garantías firmes por parte del régimen iraní.
Washington se ha marchado de Islamabad con lo que ha definido como su «mejor y última oferta»: un «método de entendimiento» del que no han trascendido detalles. El vicepresidente evitó profundizar en el contenido de las conversaciones, alegando que no es oportuno «negociar en público» tras largas horas de diálogo privado.
El contacto directo entre ambos países es el más relevante en casi medio siglo, desde la ruptura de relaciones tras la revolución islámica de 1979. En este contexto, Vance insistió en que el objetivo prioritario del presidente estadounidense, Donald Trump, es impedir que Irán adquiera capacidad nuclear militar, tanto en el presente como en el futuro.
El contencioso sobre el programa atómico iraní se arrastra desde hace años. Tras el acuerdo de 2015, que limitaba las actividades nucleares de Teherán a cambio del levantamiento de sanciones, la retirada unilateral de Estados Unidos en 2018 dio paso a una escalada de tensiones. Desde entonces, Irán ha incrementado el enriquecimiento de uranio hasta niveles cercanos a los necesarios para uso militar, según el Organismo Internacional de Energía Atómica.
Mientras Washington exige el «cero enriquecimiento» para evitar cualquier deriva armamentística, Teherán defiende su derecho a desarrollar un programa nuclear con fines civiles y reclama el fin de las sanciones económicas.
«Exigencias irrazonables»
Las negociaciones se reanudaron a comienzos de 2026 en escenarios como Omán y Ginebra, en paralelo a un deterioro de la situación regional, marcado por la ofensiva iniciada el pasado 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.
Desde la parte iraní, la televisión estatal IRIB atribuyó el fracaso de las conversaciones a las «exigencias irrazonables» de Washington, asegurando que su delegación negoció «sin descanso» para defender los intereses nacionales.
Tras concluir la ronda de contactos, Vance abandonó Pakistán a primera hora de la mañana a bordo del Air Force Two, dando por cerrada una nueva tentativa diplomática sin resultados, en un conflicto que continúa sin una solución a corto plazo.