
SANTO DOMINGO, República Dominicana.-Los precios de los productos, según el Banco Central, se espera que a partir de este mismo mes de junio inicien un proceso de desaceleración de la inflación interanual, que la ubicaría nuevamente dentro del rango meta de 4 % ± 1 % en el horizonte de política establecido por el Banco Central.
El repunte que ha exhibido la inflación a nivel global en los últimos meses responde en gran medida, precisamente, a los aumentos en los precios de las materias primas o commodities como los granos, cereales, oleaginosas y el petróleo y derivados. Además, como consecuencia de la escasez relativa en la disponibilidad de contenedores por desbalances en el comercio internacional fruto de la pandemia, se ha producido un significativo incremento en el costo de los fletes y seguros marítimos, lo que se ha traducido en presiones inflacionarias adicionales.
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A continuación el informe.
El Banco Central de la República Dominicana pone a disposición de los agentes económicos y el público en general un análisis de los factores que han venido impactando en el comportamiento de la inflación en la coyuntura actual a nivel internacional y doméstico, así como las perspectivas hacia delante de la trayectoria del índice de precios al consumidor (IPC).
Además, se reseñan algunos aspectos que fueron abordados en la reciente convocatoria de la Mesa de trabajo por la crisis internacional de precios realizada por el Presidente de la República el pasado 21 de junio, en la que se plantearon medidas que contribuirían a mitigar el impacto de la inflación en los consumidores.
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Contexto macroeconómico
Tal como se establece en la literatura económica, un aumento de la inflación por encima del nivel promedio asociado a los fundamentos macroeconómicos de cada economía tiende a estar asociado a choques de oferta y/o de demanda agregada. Ante la situación epidemiológica del COVID-19, se produjo una contracción de la oferta agregada mundial por la interrupción de los procesos productivos debido al cierre temporal de actividades no esenciales y la implementación de medidas de confinamiento de manera sincronizada a nivel global.
Simultáneamente, a nivel internacional se produjo una disminución en el ingreso de los hogares por la suspensión de trabajadores formales y restricciones que limitaban a los ocupados por cuenta propia de salir a desempeñar sus labores y generar ingresos a raíz de la crisis sanitaria. Esta merma en el poder adquisitivo de los hogares fue compensada parcialmente con paquetes de asistencia y subsidios directos por parte de los gobiernos, incluyendo el de la República Dominicana, lo que a su vez aumentó los resultados fiscales deficitarios a nivel mundial.
Los bancos centrales implementaron una política generalizada de estímulos monetarios garantizando la disponibilidad de financiamiento a menores tasas de interés tanto para las empresas como para los hogares. En el caso dominicano se puso a la disposición de dichos sectores más de RD$215,000 millones de pesos (aproximadamente 5.0 % del PIB), uno de los paquetes de estímulo más grandes en términos relativos con relación a economías similares en tamaño a la dominicana.
La combinación de políticas monetarias y fiscales expansivas a nivel mundial contribuyó a que el impacto de la crisis no fuese mayor, mitigando la caída de la actividad económica que sin lugar a dudas hubiese sido mucho más severa. Sin embargo, la pandemia del COVID-19 elevó los niveles de incertidumbre por lo que los agentes económicos aumentaron la demanda de activos de refugio, como es el caso del oro, así como del petróleo y los demás commodities presionando al alza el precio de los mismos en un contexto de mayor liquidez y menores tasas de interés.
Cabe precisar, tal y como lo señalara el gobernador Valdez Albizu en el referido encuentro realizado en el Palacio Nacional el pasado 21 de junio, que la economía dominicana transita por el camino correcto de recuperación y las presiones inflacionarias recientes no obedecen a razones monetarias o fiscales, sino que tienen un origen externo, además de tener un carácter transitorio. Por lo tanto, se espera que a partir de este mismo mes de junio se inicie un proceso de desaceleración de la inflación interanual que la ubicaría nuevamente dentro del rango meta de 4 % ± 1 % en el horizonte de política establecido por el Banco Central.
Precios internacionales de los commodities y fletes
El repunte que ha exhibido la inflación a nivel global en los últimos meses responde en gran medida, precisamente, a los aumentos en los precios de las materias primas o commodities como los granos, cereales, oleaginosas y el petróleo y derivados. Además, como consecuencia de la escasez relativa en la disponibilidad de contenedores por desbalances en el comercio internacional fruto de la pandemia, se ha producido un significativo incremento en el costo de los fletes y seguros marítimos, lo que se ha traducido en presiones inflacionarias adicionales.
En este sentido, cabe precisar que al 25 de junio el precio del petróleo West Texas Intermediate (WTI) ya se ubica en US$74.05/barril aumentando un 91.2 % en términos interanuales, es decir en los últimos 12 meses. Este valor es significativamente superior al estipulado en el Presupuesto General del Estado 2021 de US$45.5/barril, para una diferencia absoluta de US$28.55.
En adición, en el mercado internacional los principales productos agrícolas incrementaron su precio sustancialmente de mayo 2020 a mayo 2021, particularmente el trigo (27.4 %), soya (82.0 %), sorgo (109.9 %), maíz (101.6 %), entre otros. Dado que estos insumos se utilizan de forma intensiva en la cadena de producción del sector agropecuario e industrial, se ha generado a su vez un alza en los productos agrícolas y manufacturados locales, además de los combustibles para consumo intermedio y final